sábado, 21 de agosto de 2010

Papeles sueltos –Reflexiones en torno a la novela Las Dos orillas de Carlos Fuentes y a la poesía La Palabra de Pablo Neruda-

Por Santiago Ocampos

En estos papeles sueltos pretendo desandar el camino de Carlos Fuentes en su novela corta Las dos orillas a través de la poesía La palabra de Pablo Neruda y su caricia breve sobre las palabras que guían los conceptos que caen como fruto maduro de la escritura de Carlos Fuentes. Es el emprendimiento un recorrido por la palabra de Jerónimo, protagonista del texto del escritor mexicano, atado a la lengua natal de la Malinche y sus ojos hinchados, ásperos por la luna que guía su mar y por la lluvia, los bosques, las mujeres de Pablo Neruda que según confiesa en su prosa, son todas ellas con sus nombres y los nombres de sus hijos las que forman las raíces de la identidad americana. Mujeres portadoras de palabras de mil idiomas, que apenas se dejan ver en la noche tibia del poeta que intenta darles un significado. La conquista de América es una confabulación semántica hinchada de hombres que sueñan con cosas impronunciables y que tienen como testigo de que estuvieron, la riqueza de lo que dejaron escondido en galeones y territorios vírgenes.

Carlos Fuentes plantea desde el inicio del relato la importancia de las palabras. La importancia que tienen esas palabras mezcladas en el lodazal de la historia, dueñas de individuos cautivos de la sangre nueva. Por la palabra se conoce y se descifra. El nuevo mundo es una empresa de significados mágicos, múltiples de deseos, diferente a Europa que era lo conocido. La palabras son objeto de riquezas y todas ellas se dieron  conocer en las cortes europeas por la boca de los exploradores, que devueltos por la marea de sus ambiciones, las describieron como hombres desnudos, que no poseían el pudor, que no tomaban conciencia del oro y la plata que se les derramaba de las manos, que tenían por dioses a otros tantos dioses que Europa había dejado de lado otros tantos siglos atrás.

La geografía nacía en nuevos diccionarios. Nuevos mapas significaron nuevos nombres. Nuevas lenguas generaron nuevas palabras que al pedir matrimonio a las palabras españolas quedaban hechas, en la noche nupcial, una trenza tan hermosa que lograban sin esfuerzo significar otra cosa. Los mares que tocaban las costas también exigían un nombre. La tierra, la playa, el calor, los ritmos, el trópico toda América se tragaba entera por la saciedad de los exploradores que a machetazos nominales dejaban la vida en la espesura sudorosa de la selva, buscaban una identidad que iba cayendo de sus pesadas armaduras a medida que avanzaban en la poesía y rimaban con el amor que se les presentaba ocasionalmente.

En esa ensoñación profunda brotaban palabras involuntariamente que desnudaban la Europa entera de los conquistadores y al silencio de las buenas costumbres caían de la cama y el sueño el mestizo, el mulato y en la mixtura sabrosa de la sangre doctoral y la piel del ladrón maduraba un continente entero.

Todo está en la palabra afirma Neruda que deja entrever su poder mágico. Por la palabra se cambia la historia. Por la palabra comienza el mundo o acaban los sueños. Por el poder de transmutarse trocó México su historia. Los indios querían ser españoles y los españoles indios, nadie asumía ser mestizo. Nadie pidió permiso a sus dioses para encontrarse. Moctezuma sabía que llegarían pero no cuando. Cortés sabía que llegaría pero tampoco cuando. Y la palabra se convirtió en espada y la espada le robó a los aztecas la magia del oro y volvió esa magia renovada a la palabra en los brazos tiernos de la Malinche. En la cálida primavera. Volvió temblando la palabra y se convirtió en maíz según Miguel Angel Asturias.

Y esa misma palabra fue arrancada de las manos de Guatemazín bañadas en oro. Fue la mirada última de Moctezuma arrancada por la voracidad del español. Esa mirada que mostraba como iba siendo saqueada su recámara. Como iba confundiéndose los sueños con la sangre y el cielo y el vuelo del gran pájaro alado de la memoria, de la piel, de la identidad. Ese gran pájaro se llevaba para el mañana la identidad de Moctezuma mientras saqueaban su memoria creyendo que él mismo era de oro. No entendían que su memoria estaba trazada por caminos, por surcos profundos, había montañas en esa memoria que necesitaban de palabras nuevas para nombrarlas, de otros pasos para que las caminaran otros tantos hombres ya mexicanos que volvieran por esos caminos, esas montañas que iban trazadas en la memoria de Moctezuma. Pero el que la robó era ya mexicano.

Los dos escritores bucean hasta el fondo en los mares de la historia oficial. Arrancan de cuajo las palabras que han intentado rescatar la Conquista de su celda fría de manual de escuela para develar su íntimo ser de carne y hueso. Para desenterrar el testamento que permita heredar legítimamente todas esas palabras que hasta hoy no nos pertenecen. Que alguna vez nos fueron heredadas en un sueño mayúsculo que iba a bordo de tres carabelas

De esa búsqueda reside toda nuestra actitud vital, nuestro ser americano. En esa actitud exploradora de Pablo Neruda o de Carlos Fuentes están los naranjos perfumados que nos indican el comienzo del sendero que nos llevan a la casa que heredamos aunque tengamos que decir al igual que Juan Rulfo: “Nos han dado la tierra”.

4 comentarios:

quetzalina dijo...

Este acercamiento al universo indoamericano
hace justicia a los orígenes de los argentinos.
La mujer indigena fue protagonista privilegiada mas allá de sus dotes eróticas e impúdicas. Junto a los conquistadores dieron comienzo a este NUEVO MUNDO adonde los únicos "reyes" son los mestizos.Cores

CHarli dijo...

Magnífico tu blog y la música, por supuesto.
Saludos.

claudia dijo...

Según entiendo las palabras no tienen dueño, sólo somos emisarios de una lengua.Creo que pertenecen a quienes las usan y aquí en América esas palabras que traían los invasores fueron adquiriendo una densidad semántica propia, otras nacieron del asombro, quienes llegaron a este paraíso, tuvieron que hacer como Adán en el Edén empezar por nombrar lo recién creado, la maravilla de lo otro, y también el horror.Saludos, muy interesantes tus reflexiones.

Soy beatriz dijo...

Muy interesante la propuesta del blog. Me gusta y me quedo. La música ¡excelente!
Un abrazo y hasta pronto. Gracias por tus palabras en mi blog.