lunes, 16 de diciembre de 2013

POESÍA MUNDIAL: MÉXICO (GRUPO A) DIEGO RIVERA Y FRIDA KAHLO

Diego Rivera y Frida Kahlo

Por Santiago Ocampos

Teñidos. Inmersos. Zambullidos. Zampados por la mano del artista. Robados de la alquimia primitiva. Porque no hay nada para escribir y están sus ojos. Sus manos a punto de tocarse. De estrecharse como si eso les diera motivos para despertar. Para apaciguar las ansias de verme. Hermosos. Relucientes. Empapados. Ebrios. Amores de vuelos escarchados por la luz de la madrugada. Funámbulos. Espectáculo. Actores de la misma escena. Hablando. Parodiando. A punto de tomarse los labios. Pacto. Escrito. Confabulación. El pelo sintiendo el aire. El invento. La yuxtaposición con la realidad. El chocolate partido en la mesa del retrato. Hijos de la nada. Pedazos de papeles reventados. Cortados por un hacha. La niñez en sus rostros. En el pigmento azul. Como una mancha recrean el pasado. El presente. El futuro violento. Enajenados. Soberbios. Bestiales. Columna de un diario local. Locos. Orbita celestial. Planeta por descubrir. Allí están con la gracia. Bostezando. Esperando. Demenciales. Tribunos de la plebe. Cualquier cosa puedo decirles. Ideología pura del verso. Lingüistas de Copenhague. La belleza los ilumina. Un ajedrez antiguo es la tierra donde sus pasos se quedan equilibrados sobre el aire. Bebiendo el café y el aroma del pan. Desnudos de realidad. En la lengua el paradigma verbal tengo esbozado. Desnudos en otra cartografía. En otro tiempo. Montados. Superpuestos. Formas geométricas. Ensoñación del pensamiento. Callejuelas de Gauguin. Sexuales. Ardientes. Perennes. Eternos. Entramados. Magos. Parejas con un dejo de poesía. Abandonados. Mayúsculos. Letrados. Griegos. Posados en la tela. A punto de ser. Por encima de los techos. A punto de ser expulsados del paraíso. Sofocados. Acalorados. Untados de óleo. De pintura. A punto de ser proyectados sobre el fuego. Condenados por la inquisición. Exhumados. Apaleados. Van cayendo sus rasgos. Van tomando la sombra de una mujer a la que se amó. Van rodando por el instinto apurado. Por el trazo menos firme. Trepando por las murallas de la piel. Por la hinchazón del pincel. Por la herida espontánea de la lágrima marítima de la sensibilidad. Despedidos. Catapultados a la mortalidad del artista. A la jactancia del instante. Al vacío. Caminan tibiamente abandonando el mundo.




POESÍA MUNDIAL: MÉXICO (GRUPO A) OCTAVIO PAZ


(Ciudad de México, 1914-id., 1998) Escritor mexicano. Nieto de escritor (Ireneo Paz), los intereses literarios de Octavio Paz se manifestaron de manera muy precoz, y publicó sus primeros trabajos en diversas revistas literarias. Estudió en las facultades de Leyes y Filosofía y Letras de la Universidad Nacional.

Silencio

Así como del fondo de la música
brota una nota
que mientras vibra crece y se adelgaza
hasta que en otra música enmudece,
brota del fondo del silencio
otro silencio, aguda torre, espada,
y sube y crece y nos suspende
y mientras sube caen
recuerdos, esperanzas,
las pequeñas mentiras y las grandes,
y queremos gritar y en la garganta
se desvanece el grito:
desembocamos al silencio
en donde los silencios enmudecen.

POESÍA MUNDIAL: MÉXICO (GRUPO A) ARMANDO MANZANERO

Armando Manzanero nació en 1935 en Ticul, Yucatán, Cantautor, Cantautor, músico, compositor y productor musical mexicano. Ha escrito más de 400 canciones, de las cuales más de 50 han alcanzado fama internacional, como "Somos novios" y "Esta tarde vi llover". Ha participado en numerosos programas de radio y televisión, ha grabado más de 30 discos y musicalizado numerosas  películas.

Escuchá "Somos novios"

martes, 10 de diciembre de 2013

POESÍA MUNDIAL: CROACIA (GRUPO A) LANA DERKAC

Lana Derkac nación en Požega en 1969. Graduada en la Facultad de Filosofía y Letras de Zagreb. Escribe poesía, prosa, dramas y ensayos. Ha recibido varios premios. Sus obras han sido presentadas en antologías, panoramas y compilaciones en Croacia y en el extranjero.
Ha participado en diferentes festivales poéticos y reuniones literarias en Croacia, Macedonia, Rumania, Malasia, Hungría, Polonia, India, México, Chipre, Bélgica entre otros. Sus textos han sido traducidos a catorce idiomas.




CONTRATO CON EL POLVO 
El tiempo hincha el silencio
y me asienta en el polvo como a una carta
Vivo con el polvo
Hasta firmamos
mutua pertenencia, especie de contrato
En la mañana el polvo y yo
detenidos en las fracciones del lunes
parece que ayunamos
a turno
Pero es completamente móvil
su eterna bandera
Piensas ¿quién fue
el que clasificó el polvo en las recámaras?
El polvo es persistente e infinito
De nada te vale esperar su desaparición
al fin del milenio
porque se multiplica
Todos los estados son suyos
a pesar de todo, su himno es inaudible
En la superficie e trabajo de la cocina
lo coleccionas como a la manzanilla regada
para el té.

YUCATÁN HA RENOVADO LAS PLAYAS POR LOS CUERPOS
(Jukatan je obnovio plaže po tijelima)
 Y los silencios se reconocen entre sí por su rango.
La piedra es un ciego de cuerpo liso.
Sólo la luz transforma las lengüetas de las olas
en  procesión visible que pasa el Atlántico            
y trae el sonido.
Yucatán ha remodelado la playa según nuestros cuerpos.
Tantas bahías que las olas difícilmente encuentran
las escaleras secretas y por ellas hasta más fácilmente suban
con voces o el crepúsculo que por la piel.

Y aunque reconoce y en la oscuridad,
 Dios en el alba de nuevo aumenta la luz.
Y es el único quien no necesita espías
o a quien nadie le pregunta porqué
ha elegido justo esta parte del día
para tal cosa.  
Creo que podría conservar una única
expresión, como si el rostro fuera un fósil,
a pesar de los cambios en la Tierra,
en el Universo.
Pero, no quiere.
Es suficiente que se incline sobre alguno de los mares
y en cada isla reconoce al pájaro
que, así como así decidió quedarse ahí.
Y se entrega a la placidez.

 LA EXTENSIÓN DEL ROSAL
(Protezanje ružičnjaka)
 Cada vez cuando la inquietud hechiza la casa,
sueño que las sillas de la cocina son  
dos lápidas sostenidas sobre el amor
y parece que debajo de los azulejos están dos
pequeños túmulos.

La cocina está oscura y espero que un ángel
de nuevo me ponga la calma en los cabellos como un bálsamo.
Cuando apunta el sol a la ventana y miro mejor,
las rosas crecen del mantel,
se extienden por el encaje de la cortina y continúan
de repente verdes y ahora, de flores apagadas,    
a través de la baranda del balcón.
¡Como a fuerza borran las fronteras alcanzando y el jardín!

Las rosas caseras a veces escapan de la mesa
o les aburren los ejercicios cerca a la ventana
y hacen una corta excursión hasta la lavadora de ropa.

Aquellas de fuera en la manifestación del rosal
reclaman al patrón la falta de cascajo
en el sendero.
Y, sin duda, de vez en cuando son capturadas en la
ceremonia en la que reciben sacramentos

increíblemente secretos.

POESÍA MUNDIAL: CROACIA (GRUPO A) IVÁN MESTROVIC

Ivan Meštrović (1883 –  1962) fue un escultor yugoslavo de origen croata. Es considerado posiblemente como uno de los más grandes escultores religiosos desde el Renacimiento, la primera persona en hacer una exposición individual en el Metropolitan Museum of Art en New York City.



sábado, 7 de diciembre de 2013

POESÍA MUNDIAL: BRASIL (GRUPO A) ; CAETANO VELOSO


CAETANO VELOSO

por Santiago Ocampos

con un poco de noche,
 va tomando forma el señorío 
del señor trovador sobre las musas 
y sobre las costas inundadas de mar y mujer, 
conjunción de sombra y guitarra 
que nace como una idolatría de sol y bandera 
para pelear las estrellas 
que una a una 
estremecen la caricia pavorosa del deseo, 
batalla personal para que no acabe aquella mirada 
que inspira todo,  
para que no  acabe el vino sobre la mesa, 
para que la ternura no termine 
y no vuele el recuerdo evocado.

Escuchá: Voce e linda de Caetano en este link 

POESÍA MUNDIAL : BRASIL (GRUPO A) ; OSCAR NIEMEYER

OSCAR NIEMEYER

Arquitecto nacido en Río de Janeiro (Brasil) en 1907, recibió en 1989 el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, falleció el 5 de diciembre de 2012 a los 104 años de edad. Su obra habla por él, poesía pura.




POESÍA MUNDIAL : BRASIL (GRUPO A) ; Clarice Lispector

SILENCIO

Por Clarice Lispector

Es tan vasto el silencio de la noche en la montaña. Y tan despoblado. En vano uno intenta trabajar para no oírlo, pensar rápidamente para disimularlo. O inventar un programa, frágil punto que mal nos une al súbitamente improbable día de mañana. Cómo superar esa paz que nos acecha. Silencio tan grande que la desesperación tiene vergüenza. Montañas tan altas que la desesperación tiene vergüenza. Los oídos se afilan, la cabeza se inclina, el cuerpo todo escucha: ningún rumor. Ningún gallo. Cómo estar al alcance de esa profunda meditación del silencio. De ese silencio sin memoria de palabras. Si es muerte, cómo alcanzarla.
Es un silencio que no duerme: es insomne; inmóvil, pero insomne; y sin fantasmas. Es terrible: sin ningún fantasma. Inútil querer probarlo con la posibilidad de una puerta que se abra crujiendo, de una cortina que se abra y diga algo. Está vacío y sin promesas. Si por lo menos se escuchara al viento. El viento es ira, la ira es vida. O nieve. La nieve es muda pero deja rastro, lo emblanquece todo, los niños ríen, los pasos resuenan y dejan huella. Hay una continuidad que es la vida. Pero este silencio no deja señales. No se puede hablar del silencio como se habla de la nieve. No se puede decir a nadie como se diría de la nieve: ¿oíste el silencio de esta noche? El que lo escuchó, no lo dice.
La noche desciende con las pequeñas alegrías de quien enciende lámparas, con el cansancio que tanto justifica el día. Los niños de Berna se duermen, se cierran las últimas puertas. Las calles brillan en las piedras del suelo y brillan ya vacías. Y al final se apagan las luces más distantes.
Pero este primer silencio todavía no es el silencio. Que espere, pues las hojas de los árboles todavía se acomodarán mejor, algún paso tardío tal vez se oiga con esperanza por las escaleras.
Pero hay un momento en que del cuerpo descansado se eleva el espíritu atento, y de la tierra, la luna alta. Entonces él, el silencio, aparece.
El corazón late al reconocerlo.
Se puede pensar rápidamente en el día que pasó. O en los amigos que pasaron y para siempre se perdieron. Pero es inútil huir: el silencio está ahí. Aun el sufrimiento peor, el de la amistad perdida, es sólo fuga. Pues si al principio el silencio parece aguardar una respuesta -cómo ardemos por ser llamados a responder-, pronto se descubre que de ti nada exige, quizás tan sólo tu silencio. Cuántas horas se pierden en la oscuridad suponiendo que el silencio te juzga, como esperamos en vano ser juzgados por Dios. Surgen las justificaciones, trágicas justificaciones forzadas, humildes disculpas hasta la indignidad. Tan suave es para el ser humano mostrar al fin su indignidad y ser perdonado con la justificación de que es un ser humano humillado de nacimiento.
Hasta que se descubre que él ni siquiera quiere su indignidad. Él es el silencio.
Puede intentar engañársele, también. Se deja caer como por casualidad el libro de cabecera en el suelo. Pero, horror, el libro cae dentro del silencio y se pierde en la muda y quieta vorágine de éste. ¿Y si un pájaro enloquecido cantara? Esperanza inútil. El canto apenas atravesaría como una leve flauta el silencio.
Entonces, si se tiene valor, no se lucha más. Se entra en él, se va con él, nosotros los únicos fantasmas de una noche en Berna. Que entre. Que no espere el resto de la oscuridad delante de él, sólo él mismo. Será como si estuviéramos en un navío tan descomunalmente grande que ignoráramos estar en un navío. Y éste navegara tan largamente que ignoráramos que nos estamos moviendo. Más de eso, nadie puede. Vivir en la orla de la muerte y de las estrellas es una vibración más tensa de lo que las venas pueden soportar. No hay, siquiera, un hijo de astro y de mujer como intermediario piadoso. El corazón tiene que presentarse frente a la nada sólito y sólito latir alto en las tinieblas. Sólo se escucha en los oídos el propio corazón. Cuando éste se presenta completamente desnudo, no es comunicación, es sumisión. Además, nosotros no fuimos hechos sino para el pequeño silencio.
Si no se tiene valor, que no se entre. Que se espere el resto de la oscuridad frente al silencio, sólo los pies mojados por la espuma de algo que se expande dentro de nosotros. Que se espere. Un insoluble por otro. Uno al lado del otro, dos cosas que no se ven en la
oscuridad. Que se espere. No el fin del silencio, sino la ayuda bendita de un tercer elemento, la luz de la aurora.

Después, nunca más se olvida. Es inútil intentar huir a otra ciudad. Porque cuando menos se lo espera, se puede reconocerlo de repente. Al atravesar la calle en medio de las bocinas de los autos. Entre una carcajada fantasmagórica y otra. Después de una palabra dicha. A veces, en el mismo corazón de la palabra. Los oídos se asombran, la mirada se desvanece: helo ahí. Y desde entonces, él es fantasma.

Pequeña Biografía
Clarice Lispector,  narradora brasileña nacida en Ucrania en 1920, de pequeña se trasladó con su familia a Recife. Después se instaló en Río de Janeiro, donde estudió derecho. Estuvo en Nápoles, trabajando en el hospital de la Fuerza Expedicionaria Brasileña, y después en Suiza y Estados Unidos. Su primera novela, escrita a los 24 años, Cerca del corazón salvaje (1944) la hizo merecedora del premio Graça Aranha. Después de publicar La manzana en la oscuridad (1961), despertó el interés de la crítica literaria, que la situó, junto con João Guimarães Rosa, en el centro de la ficción de vanguardia. En el contexto de la nueva literatura brasileña, su obra se destaca por la exaltación de la vivencia interior y por el salto de lo psicológico a lo metafísico. De su vasta producción literaria, desde La ciudad sitiada (1949) hasta La bella y la bestia(1979), merecen recordarse los cuentos Lazos de familia (1960, traducidos al español por Cristina Peri Rossi en 1988), La legión extranjera (1964), y las novelas La imitación de la rosa (1973), Agua viva (1977), La hora de la estrella (1977) y Un soplo de vida (póstuma, 1978). Murió en Río de Janeiro en 1977. 

jueves, 5 de diciembre de 2013

Poesía segunda

Por Santiago Ocampos

Con la noche y unos sueños
camina ella descalza por la dulzura
que dibuja mi palabra
sobre las pocas cosas que quedan libres
con el silencio y otros recuerdos,
que ruedan por la piel,
por la memoria, por la valentía,
por la tarde que no pasa nunca.

martes, 26 de noviembre de 2013

Poesía de noviembre

Por Santiago Ocampos

El día y todas sus horas futuras sin pasado
hinchado como un crayón de colores de
 peces, nubes y cielos nocturnos
que abren un mundo con  la yema de los dedos
 y el tiempo se despliega en una hoja en blanco
 constelación que sabe a menta
o a un mar que se sabe desnudo contra las orillas 
el silencio  brota de cielo florecido
de luz es la delicia que permanece 
todo noviembre camino al instante
un jardín hallado en el trazo desordena, agita el deseo
poesía prometida
ejercicio alado
caricia sentida
luz pequeña
presagio  y mirada
 toco y no veo
acrobacia del tiempo
escribí ayer para mañana
para vos y el instante gira
suspendido en el aire
y como todo de repente termina deteniéndose
por tu mirada que mira
por tu dulzura que va quedándose
sin pedir nada a cambio
en la poesía que todavía será. 


lunes, 18 de marzo de 2013

Artemisa Gentileschi, una mujer desconocida

FUENTE: LA MAÑANA CIPOLLETTI /8 DE MARZO DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

http://www.lmcipolletti.com.ar/noticias/2013/3/8/artemisa-gentileschi-una-mujer-desconocida_55380

Por SANTIAGO OCAMPOS (*)

Es desconocida para muchos. El estudio de su vida como de su obra plantea siempre interrogantes, en muchos casos insalvables, para historiadores y estudiosos del arte. La biografía de la pintora que vivió durante la primera mitad del siglo XVII está teñida de numerosos aspectos que hoy podríamos considerar de primer orden cuando hablamos de los derechos de la mujer, de la libertad adquirida a lo largo del tiempo y de personalidades artísticas de la talla de Afonsina Storni, Gabriela Mistral o Griselda Gambaro.
En aquellos tiempos, en 1593, año en que nuestra protagonista nació bajo el nombre de Artemisa Gentileschi, hija de Orazio y de Prudentia Montone, la mujer no tenía otro objetivo en la vida que el de la estricta tarea de ser una buena esposa. Al morir su madre tempranamente y al ser la única niña del matrimonio, debió asumir las responsabilidades del hogar. A pesar de este destino, su talento y la predisposición a comprender los misterios del color le posibilitaron construir otra suerte. Sin embargo, la mirada extraña de sus contemporáneos perduró hasta el final de sus días, que la creían una señora de “costumbres liberales”.
A medida que fue creciendo en consideración, su padre también pintor, la sumió en un absoluto silencio. De pocas palabras, su cotidiana guarda se convirtió en una relación de deberes y obligaciones. Si bien pudo acceder a los elementos de pintura, su trabajo siempre estuvo bajo a la atenta mirada de su progenitor que tampoco pretendía que se convirtiera en la heredera de un talento familiar. 
Sufrió violencia física contra su integridad sexual. Agostino Tassi, cercano a la familia, la atacó mientras trabajaba en el estudio paterno. Un año después se llevaría a cabo el juicio en el que predominaron las miradas masculinas y la protagonista no obtuvo la conmiseración por su situación. La actuación llevada a cabo no deja claro si realmente fue un intento de restituir económicamente la dote mancillada o bien obtener verdadera justicia del abuso.
“Magdalena penitente” y “Judit decapitando a Holofernes” son algunos de sus trabajos destacados, donde se preocupó por retratar mujeres vívidamente naturalistas, influenciada por el talentoso Caravaggio. Siempre preocupada por temas que retrataran los sentimientos del alma femenina.
Trabó amistad con nombres importantes de la época. Cercana a los círculos de poder, sin contar ni con la sangre ni con un apellido ilustre, construyó gracias a su gran habilidad, importantes vínculos que le proporcionarían el dinero para seguir trabajando.
Acabó sus días pobre pero habiendo armado su propia carrera pública. Casó a sus hijas con importantes aristócratas y les enseñó el arte de la pintura. Su figura estuvo asociada a inequívocas leyendas producto de actitudes misóginas y del terror de los hombres ante una figura independiente aunque frágil y con una reputación que la sobrevivió.
Artemisa Gentileschi tuvo una vida digna de admiración. Conocerla es una reivindicación histórica. Fue una mujer que intentó cambiar el mundo a partir de las pinceladas con las que luchaba contra la incomprensión del mundo que la rodeaba mientras su amigo Galileo Galilei argumentaba, en las cortes eclesiásticas, que  el sol estaba en el centro del sistema planetario.


lunes, 4 de marzo de 2013

Señor Escritor


Fuente: Agendaregional.com

Por Santiago Ocampos


Ricardo Güiraldes es conocido por escribir “Don segundo Sombra”, aquel libro de prolíficas imágenes donde el gaucho libre comienza a transformarse en un hombre moderno. Pero también fue un intelectual comprometido que buscó la génesis de la nacionalidad argentina mediante el lenguaje.
Para abordar su estudio debemos partir de tres grandes líneas. Primero, la influencia del ultraísmo que daría como resultado la revista Proa, que fundada junto a Jorge Luis Borges entre otros, resultó un fracaso en ventas. Existía en los escritores una profunda necesidad de abrirle las puertas a una nueva generación, capaz de inventar normas distintas de las anteriores.
Segundo, el Centenario de la Revolución de Mayo fue un acontecimiento político que trascendió y empapó a los pensadores del momento. Renovó el vocabulario y las concepciones del poder. Llegaron a la Argentina, desde Europa, diversas visiones culturales. Las clases sociales empezaron a moverse y los profesionales empezaron a reclamar su lugar dando a la historia uno de los más importantes dirigentes: Don Hipólito Yrigoyen, el caudillo radical, primer Presidente de la Nación electo por la Ley del voto universal.
En tercer orden, la literatura gauchesca daba sus últimos estertores en la incipiente Argentina del esplendor de la Sociedad Rural, que desfilaba sus carrozas y su riqueza frente a la Monarquía Española y otras autoridades del orbe mundial especialmente invitadas a la celebración de la argentinidad en 1910.
Lo que reflejaban las letras era otra cosa. Un mundo rural decadente que iba mutando sus actores en forma gradual. Crecían las ciudades y la industria requería oficios renovados. La migración interna y la externa eran iguales de pobres y con las mismas ansias de progreso.
El gaucho argentino siempre tuvo una naturaleza errante. Fugado o alzado de la justicia, no tenía patrón fijo y arriaba vacas por la paga. Eran expertos en manejar caballos, sabios y prudentes en sus acciones. Un tinte poético vive en el Martín Fierro retratado por las manos de José Hernández, o en Santos Vega cuando lo narra la pluma de Hilario Ascasubi. Representaban un ideal que fue perdiéndose al cambiar las condiciones del capital internacional.
Leopoldo Lugones calificó el género gauchesco, que se desarrolló principalmente en el siglo XIX, como una búsqueda épica de los orígenes. Podemos destacar así las payadas, verdaderos entuertos dialectales, donde dos hombres frente a frente demuestran sus habilidades para componer versos.
En Argentina Ricardo Güiraldes, tras conocer las preceptivas del ultraísmo, encontró en la figura del cimarrón de las pampas, un canto de rebeldía contra la rutina. La tarea fue entonces renovar la prosa a partir de lo viejo. Proscribió lo sentimental y simplificó la narración produciendo un texto crudo, realista y gráfico de una situación de cambio que venía experimentando el país a principios del siglo XX. En España, Dámaso Alonso dio por terminado el movimiento por encontrarlo falto de respuestas. En cambio, en Argentina posibilitó el surgimiento de una generación brillante de literatos.
La aparición de “profesionales de cuello blanco”, los hijos de inmigrantes, comenzó a incidir lentamente en la participación electoral hasta alcanzar el 41% en 1928. Saénz Peña reivindicó la identidad americana en 1912 y en Europa y Estados Unidos los argentinos comenzamos a ser ególatras. Aparecieron el alambre y los terratenientes. El tango, el atorrante y el cocoliche dominaban el léxico de los habitantes de los conventillos de Buenos Aires. Así eran los años, cuando el escritor, niño bien, hijo de estancieros, tomaba nota en sus múltiples viajes por el mundo.
En 1926, tras años de composición, da vida a Don Segundo Sombra, un personaje que viaja como el Quijote de Cervantes hacia algún lugar, desprendido del tiempo buscando su verdadera identidad para construir un adiós y a la vez denunciar la realidad social emergente. Con el fin de esta novela, Güiraldes se despide no habiendo nunca dejado de escribir lo que pensaba, a pesar de la inminencia de “la hora de la espada” en el horizonte.

martes, 19 de febrero de 2013

Delacroix y la libertad

Fuente: Agenda Regional http://www.agendaregional.com/index.php/component/k2/item/1962-delacroix-y-la-libertad

Por Santiago Ocampos

Ocurren en algún momento alrededor del mundo. Los ataques a las pinturas obedecen a diferentes motivos. Disturbios psicológicos, razones religiosas, muchas veces políticas son los argumentos esgrimidos. Los pintores nunca dejan de ser hijos de una época y por eso opinan través de los colores, de las escenas de la literatura elegidas y de las figuras creadas.


En el Barroco, El Greco se ubicaba entre los personajes de sus cuadros, en los que se retrataba como un noble más. En Italia, Caravaggio expuso escenas bíblicas en un momento muy convulsionado de la humanidad donde los valores religiosos eran puestos en duda por el existencialismo de Descartes. Las guerras y las pestes aniquilaron poblaciones durante este periodo. El mismo movimiento sucede en literatura cuando Calderón de la Barca, Cervantes, entre otros, sostienen una postura ideológica por el sólo hecho de tener un mecenas benévolo.
Eugéne Delacroix era un artista que sufrió la marginación y el olvido. Su familia participó activamente en la decapitación de Luis XVI, en las gestas de la Revolución Francesa. Debido a esto, su obra “La libertad guiando al pueblo” fue despreciada por Luis Felipe de Orléans cuando accede a la monarquía tras la revolución de 1830.
En esta obra, donde se representa el levantamiento de Paris el 28 de julio de 1830 contra el Rey Carlos X, la libertad es transformada, por primera vez en la historia del arte, en una mujer de carne y hueso. Con los pechos descubiertos levanta una bandera con los colores de Francia por encima de un campo de hombres caídos. La unión de todas las clases y el sentimiento nacionalista triunfan victoriosos sobre la idea de una estructura de poder autoritaria. Es la igualdad y los principios socialistas que rigen en la figura y se traducen en colores y juegos de perspectiva que recuerdan a Goya.
El Estado francés la compró en 1831, unos años más tarde la devolvió al autor, luego devuelta al Director de Museos Nacionales y finalmente en 1863 expuesta en el Louvre tiempo después de morir el pintor. Jean Paul Sartre, Albert Camus y otros escritores han sido inspirados profundamente por esta imagen, que de alguna forma llevaron en sus palabras, al trabajar política y artísticamente el concepto de libertad. En definitiva, representa el magnífico aporte del pueblo francés a la cultura universal
El pasado viernes la extraordinaria obra sufrió un ataque en Lens donde fue puesta en exhibición. Consideran que la mujer que atentó contra la pintura padecía de cierto malestar psicológico. Sucede que considerando otros famosos ataques la postura es simplista. Este tipo de obras de arte reflejan momentos políticos muy convulsionados. Representan el orgullo de una nación y el prestigio adquirido. No es raro pensar que las razones estén encadenadas a situaciones políticas que lleven adelante los países europeos en el orden internacional o bien a opiniones contrarias a los que puedan expresar las pinturas.
Quizás, Delacroix entienda este hecho como una respuesta que nunca tuvo en vida por parte de las autoridades francesas, que lo despreciaron y lo intentaron correr de la historia. El Mayo francés lo terminó de consagrar con sus barricadas que él hubiera pintado a cambio del honor perdido.

jueves, 14 de febrero de 2013

La transformación no impidió que su sentido no se perdiera


Artículo publicado en la Edición Impresa del Diario La Mañana Cipolletti del día martes 12 de febrero de 2013.

Por Santiago Ocampos
Escritor Cipoleño

El carnaval es ante todo una fiesta popular con múltiples significados religiosos, culturales y políticos. Muchos de ellos ocultos en diversas manifestaciones que aún hoy cobran relevancia a pesar de haber perdido el lazo semántico originario. Los colores, las expresiones corporales y la música responden a un sentido, a una forma de unificar la voz del cuerpo social.
Es el valor de la carne  lo que tiene importancia en este tiempo. "La carne vale" es la instancia que precede a la Cuaresma, a los 40 días antes de la Pascua y tiene su corolario el Miércoles de Ceniza, cuando empieza a ponerse en práctica el ayuno y la abstinencia.
El origen son distintas fiestas del mundo antiguo. En Roma, por ejemplo se celebraban las “Saturnalias” donde eran liberados los esclavos y se relajaban las costumbres morales. El eje estaba puesto en la fertilidad de los ciclos de la naturaleza. Los frutos de la tierra como el vientre de la mujer eran motivo para consagrar ritos que luego serían trasladados de forma satírica o disfrazada en el Medioevo y el Renacimiento.
La sociedad medieval no desconocía la risa. Al contrario frente a la seriedad de la Iglesia y el Estado oponían modos de diversión que durante los días de Carnaval se manifestaban en gestos y burlas al poder político que no estaba estructurado en forma piramidal. Los roles se invertían y se burlaban de los eclesiásticos, de los nobles y de los Señores Feudales.
El mundo al revés donde los locos y los pobres eran los amos tuvo una continuación en el mundo americano cuando los esclavos negros utilizaban la vestimenta de sus "Señores" en las calles de Buenos Aires a fines del siglo XVIII. Esto provocó que las autoridades españolas mantuvieran recelos respecto de estos festejos a los que consideraban "indecentes".

VIDA Y LUZ

Refleja también un período en que la vida gana sobre la muerte. La luz por encima de la oscuridad. La comunidad boliviana celebra el 2 de febrero a la Virgen de la Candelaria. Y en Estados Unidos una marmota indica el fin del invierno o su prolongación. Figuras como Saint Jordi, héroe catalán por antonomasia o San Martín de Tours, representan hombres que triunfan y guían hacia el bien. Es la razón por la que, tradicionalmente, se quema un muñeco que personifica el mal.
En la Italia del Renacimiento, Lorenzo de Médicis, promovió el Carnaval florentino fomentando la construcción de carros triunfales ornamentados por artistas de renombre para provecho de sus intereses políticos. Cada ciudad europea concibió la festividad para obtener prestigio, poder y riquezas.
Los carruajes nacieron por el deseo de nobles y comerciantes que querían ostentar sus nuevas fortunas. Grupos de ciudadanos notables, enmascarados y disfrazados salían por la ciudad a gritar canciones irreverentes y burlescas contra sus enemigos. Centenares de individuos desfilaban detrás de un estandarte con los colores y las armas de la comparsa a la que pertenecían. 
La transformación que sufrió el Carnaval, a lo largo de los siglos, no impidió que su sentido universal, el de desahogar al hombre de sus propios instintos y el de configurar la realidad social, se perdiera. A partir de la pluralidad de voces y costumbres, su significado más íntimo podría encontrarse en Alejo Carpentier cuando escribe “Concierto Barroco” y le imprime el ritmo de la sangre de mulatos, mestizos y el eterno sonido de los tambores contra la noche.

viernes, 8 de febrero de 2013

Donaron mil libros a Cultura municipal .

Fuente: http://www.lmcipolletti.com.ar/noticias/2013/2/7/donaron-mil-libros-a-cultura-municipal_54574

La entrega la hizo el distribuidor Agustín Ramos. Desde el Área de Letras utilizarán los ejemplares en el Verano Cultural

El distribuidor Agustín Ramos donó cerca de mil libros a la Dirección General de Cultura de la Municipalidad para desarrollar diversas acciones solidarias mediante el Área de Letras, que tiene como coordinadores a Santiago Ocampos y Lucas Castro.
La primera iniciativa se desarrollará este domingo en la segunda jornada del Verano Cultural en la plaza San Martín. Allí se llevará a cabo una actividad denominada “Libros libres”, que consiste, según explicaron los organizadores, en dejar ejemplares “en espacios públicos con el objetivo de que los lectores ocasionales lean y los vuelvan a soltar”. 
“De esta forma se permite que el conocimiento circule y pueda difundirse la obra del autor como el gusto por la lectura”, indicó Ocampos.
El responsable del Área de Letras comentó que el 2013 será muy especial para la literatura vernácula. Mencionó que en forma paralela a la realización del Verano Cultural, “se empiezan a diagramar los diversos talleres literarios que se dictarán durante el año”.
Precisó que el escritor Jorge Núñez dará su taller de literatura en la Biblioteca Popular Fernando Jara. Además, se prevé otra actividad sobre historia de la cultura en la Escuela de Cerámica.
Por último, Ocampos anunció que se concretará un taller de redacción.

jueves, 31 de enero de 2013

EL LIRÓFORO DE LA MELANCOLÍA –Breve crítica a la vida y obra de Rubén Darío-


Por Santiago Ocampos

Rubén Darío es conocido por haber iniciado el modernismo, ese movimiento literario cargado de cisnes y lleno de preciosismos. Como todo hombre público, diplomático y periodista, tuvo sus detractores que se encargaron de darle una mala fama. Algunas atribuciones están cargadas de prejuicios. Es al día de hoy que este poeta constructor de neologismos, es sujeto de prejuicios por muchas personas que intentan abordar su lectura.
Para comprender la obra del genial poeta, debemos indagar en profundidad sobre la cuestión hispanoamericana. Octavio Paz, Premio Nobel mexicano, escribe en El peregrino en su patria, un ensayo titulado Pasados donde describe y, no con cierta polémica, que la Conquista de América fue una traición de los propios dioses aztecas.
 México es un país poseedor de una doble violencia imperial y unitaria: la española y la azteca La principal característica del modernismo era la impronta americana de los que cultivaron ese estilo José Martí, Leopoldo Lugones, José Asunción Silva. Todos eran hijos del mestizaje.
Otra de las grandes influencias que conoció el escritor de sonetos y otras excepcionales composiciones, fueron los llamados Poetas Malditos. Llamados así, tras un ensayo titulado de esta forma, de Paul Verlaine donde se describen a 6 franceses que incursionaron en la escritura y la revolucionaron. Entre los mencionados el más destacado es Charles Baudelaire. Conocieron los honores, la marginalidad, la miseria y el abandono.
Y en tercer lugar hay que mencionar la patria de Ruben Darío. Nicaragua es un país geográficamente hermoso. Antes de que llegaran los españoles con sus caballerías medievales, vivía Nicarao, el señor de los Quirianos, “los dueños de los del agua de aquí”, en Náhuatl, la lengua del imperio azteca.
A lo largo de su historia, son constantes las invasiones norteamericanas. En la década de 1850 se instala un gobierno de Estados Unidos llamados los filibusteros que son expulsados en la Batalla de San Jacinto.  Hay un constante devenir de gobiernos liberales y conservadores que se suceden tras enfrentamientos violentos.  De 1936 a 1979 gobiernan los Somoza quienes son derrocados por la Revolución Sandinista para luego instaurarse, definitivamente en 1990, un país democrático, que tras elecciones, consagró a Violeta Chamorro.
Tras un breve recorrido histórico, y retornando a 1880 donde encontramos al movimiento modernista, influenciado por la historia de América Latina,  la poesía francesa y de alguna forma por ese olor a lluvia y sangre que trae Nicaragua en lo más hondo de sus raíces. Rubén Darío definía este estilo nuevo como la forma de “aprisionar el secreto de la música en la trampa de plata de la retórica”.
El español es reivindicado como un mundo de sonoridad y a la vez hay una declarada búsqueda de la originalidad. El crítico español Juan Valera dice que es un movimiento anarquista. Se retoma el verso alejandrino medieval. Neologismos como liróforo (poeta), cultismos (úberrimas), tecnicismos artísticos, voces exóticas, barbarismos.
El antimodernismo fue muy cruel. Tildaron al poeta nicaragüense de alcohólico y hasta de homosexual. Poseedores de un sentimiento galofóbico crearon obras de teatro para burlarse. Leopoldo Alas Clarín decía “tiene el tic de la imitación y escribe por falta de estudio o sobra de presunción. Sin respeto a la gramática, ni a lógica”.
Félix Ruben García Sarmiento su verdadero nombre fue un niño prodigio. A los tres años aprendió a leer y sus primeras lecturas fueron el Quijote, las obras de Moratín,  Cicerón que sacaba en las horas de ocio del armario de su abuelo.  “Yo nunca aprendí a escribir versos, ello fue en mi orgánico, natural nacido”. A los 13 años publicó su primer artículo en el diario El Termómetro. Rápidamente fue el poeta niño y se convirtió en la atracción de políticos que incentivaron y costearon sus estudios.
De refinada y exquisita sencillez, encontramos en sus páginas una historia única, la verdadera, la que late a la espera de un hombre capaz de conducirla al mar de la memoria colectiva del pueblo. Con conciencia de esta situación, en la soledad de sus pensamientos, imaginaba que llegaba la triste princesa vestida de boda para fundirse en él y hacer un nuevo hombre de la mixtura de la sangre y el verbo.

miércoles, 23 de enero de 2013

Silvia Hopenhayn

Usualmente los escritores somos de hablar mucho, tanto es así que escribimos muchas veces con las palabras que sobran de las sobremesas políticas, familiares o aquellas que quedan al borde del amor.


por Santiago Ocampos
La Feria del Libro es una de esas ocasiones para intercambiar palabras, oraciones, y gestos de admiración en las que es bueno dejarse llevar.
Recuerdo ese sábado, ya iba siendo una costumbre el dormir poco. Son 10 días donde uno apenas cierra los ojos para volver abrirlos. El cansancio se siente más al inicio de la jornada que hacia el final. Como primera experiencia, en materia de organización, las cosas salieron bastante mejor de lo que uno pensaba.
Silvia Hopenhayn y su marido Carlos García son dos personas entrañables, maravillosas. Parecen reír y cuentan la epopeya del viaje, esta vez en mi memoria. Escala inesperada del avión de ida en Bariloche, y las interminables horas de viaje contadas con amabilidad y con el permiso por empezar otra historia. El escritor entra y sale de espacios nuevos materiales o inmateriales, los reconvierte, conquista aquello que no se ve, o bien que no se quiere ver. Va más acá o más allá según las circunstancias. La escritura es moverse, saltar, reconocer mil veces.
A todo esto me parecía poco creíble estar con tres personas tan increíbles al mismo tiempo. A Silvia la conocía de la tele, de las entrevistas de Canal á, asombra la delicadeza para esgrimir la palabra precisa. Me encontré un momento con muchos recuerdos que fueron abruptamente apagados por el hambre de Juan Sasturain que pugnaba por un lugar para comer un buen bife o al menos algo similar al deseo de las poesías que nos leería al día siguiente, pero eso es otro relato.
En el almuerzo compartimos más y más palabras acerca del amor, el vino, los frutos rojos y otras cosas cercanas al psicoanálisis nuestro de cada día. La vida está siempre más cerca de la poesía que de la propia realidad cuando nos obligan a saltar calles en días de lluvia o cuando guardamos en un frasco rayos de sol para seguir creyendo. Lo bueno es tomar conciencia de los privilegios que a veces, sin merecimiento, tocan y como vienen no se pueden rechazar, hay que pasar y punto.
Luego los acompañé hasta el hotel. Los cuatro parecíamos vecinos de la ciudad comentando y profundizando más sobre diversas e interesantes cuestiones del psicoanálisis y Juan Sasturain me daba consejos sobre la función pública y hablamos también de literatura, porque en ese momento éramos parte de ella, hablábamos de ella dentro de ella, como un niño se comunica con su madre dentro del vientre.
Al llegar al hotel los despedí hasta más tarde. Silvia es una mujer que encuentra las palabras, no necesita buscarlas, siempre son ellas las que la ven y la siguen, a veces son preguntas; trabaja la literatura con la paciencia con que se extraen las semillas de un fruto, una a una las semillas van encontrando sus manos y no al revés. Como un barco es arrastrado a la orilla por las olas, así van las palabras a ella y ella, al igual que los bardos de la Antigua Grecia, luego de encontrar todas esas palabras, las devuelve al mar para que sigan viviendo, saltando como peces de colores iluminados, indefensos, alegres.


viernes, 18 de enero de 2013

La memoria es una materia exquisita

Por Pablo Montanaro

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/radar/subnotas/8128-1764-2012-08-05.html
Juan Sasturain y Pablo Montanaro en la 9na Feria del Libro de Cipolletti


Esos días de infancia y adolescencia que Osvaldo Soriano vivió en Cipolletti –ciudad rionegrina a la que llegó junto a sus padres en 1953– fueron decisivos en experiencias vividas, imaginadas o soñadas que después terminarían en sus libros.
Desde la esquina de Alem y Mengelle, bajo la sombra del peral que inmortalizó en el cuento “Rosebud”, El Gordo o El Chueco –como le decían sus amigos cipoleños– soñaba con llevar el número 9 en la camiseta de San Lorenzo de Almagro, ser relator deportivo a la manera de Osvaldo Caffarelli, Fioravanti o Alfredo Arostegui, mientras dejaba la escuela industrial para deambular arriba de su moto por calles y bardas de cara al viento y el frío patagónicos, y comenzaba a discutir con su padre acerca del futuro, del país “que no tenía remedio” –según aquel empleado de Obras Sanitarias que era su padre– y de aquella Argentina de la Revolución Libertadora, con proscripciones y proclamas que afirmaban que no había “ni vencederos ni vencidos”. En ese “verdadero Far West”, como definió a su pueblo, Osvaldo junto a sus amigos querían madurar pronto y triunfar “en alguna cosa viril y estúpida como las carreras de motos o el fútbol”. Su infancia fue un territorio sin literatura, donde en la biblioteca de su padre se amontonaban gruesos volúmenes de temas técnicos, intrascendentes para quien buscaba en las páginas de El Gráfico su destino de goleador o ser un audaz aventurero de las historietas que le ofrecían las revistas Fantasía, Misterix o Rayo Rojo.
Cipolletti, Allen, Barda del Medio, Neuquén y Plaza Huincul, entre otras ciudades, con el tiempo se convirtieron en los escenarios donde transcurren sus mejores relatos y novelas. La presencia de su padre, la infancia y sus juegos, la primera novia y la pasión futbolera se despliegan con intensidad, en la que no falta la épica y el humor en los textos del libro Cuentos de los años felices. Allí parece estar condensado aquello que podría denominarse “realismo mágico patagónico”.
Osvaldo Soriano: Los años felices en Cipolletti. Pablo Montanaro Ediciones Vigilias, 2012 92 páginas
En el jardín de su casa, en la esquina de Alem y Mengelle, todavía está erguido, entre otros árboles, su “Rosebud”, que en su última visita a la ciudad lo llevó a confesar, acaso conducido hacia su propio Aleph, que “podemos borrar o confundir las huellas de una vida, pero las llevamos a cuestas”. Y descubrió que lo que contaba no era el árbol sino “lo que hemos hecho de él”.
Sus amigos de aquel tiempo, sus compañeros de intensos partidos de fútbol e interminables cafés, volcaron sus recuerdos y anécdotas en este libro que recrea la vida de Osvaldo Soriano mucho antes de que se convirtiera en uno de los escritores argentinos más leídos y populares.
Seguramente a esos amigos Soriano dedicó las palabras finales del cuento “Casablanca”: “Ahora que se acerca el invierno lo único que puedo hacer es mirar viejas películas, leer viejos libros y evocar viejos partidos. No tengan piedad de mí: la memoria, si veraz y violenta, es una materia exquisita”.
Más de cincuenta años después de aquella amistad con el Gordo Soriano, sus amigos y compañeros de aventuras se entusiasman al recordarlo y aseguran haberlo escuchado afirmando: “Yo soy de todos lados, pero más de Cipolletti”.