sábado, 9 de octubre de 2010

DON PABLO (El enamorado de plata Vol.1)

Por Santiago Ocampos

Don pablo tiene la voz ronca. Don Pablo tiene los ojos quietos. Posados en la lengua de mar que lo acaricia en lo invisible. En la pulsación secreta de la palabra el mar se eriza todo. Don Pablo está enamorado y no sabe por qué. Don pablo tiene pájaros de amor en la mañana gris. Se anuncia la primavera en los cuerpos violentos de la juventud añorada. Don Pablo tiene otros tantos pablos recitándole al pasado temeroso. Don Pablo inventa una cordillera para poblar de bosques, senderos el pequeño exilio. Don Pablo tiene libros abiertos en las mesas de la vida. Aún Don Pablo cree que la vanguardia es una nación. Y el silencio un continente entero.

Don Pablo no duerme porque despierta. Apoya su rostro contra la ventana fría. Húmeda. Las piedras se rinden con la sal de la ternura. Don Pablo no escribe. Don pablo apoya el país en su palabra. Lo sumerge y lo empapa con la sal, con la nieve. Don Pablo ya no inventa porque crea. Don pablo cree en el futuro pero no en la derrota. Don Pablo se muere de amor. Amores fatales le suceden uno detrás de otro. Amores que encontró en alta mar. En mitad de camino. Amores sin pan. Amores de terciopelo. Y van matándole con demasiadas respuestas y ninguna pregunta. Amores que pueden ser soñados como reales porque es allí donde queda la palabra. Porque la palabra lo tiene acorralado a Don Pablo. La palabra lo tiene apoyado a la nada. La palabra lo tira para el lado nuestro. Le quema la voz. Y Don Pablo no tiene recuerdos porque todo vive. Don Pablo tiene una canción enamorada. Don Pablo le pone pecho a las palabras por eso no gusta que tenga que callar justo ahora.

El vino se derrama a torrentes. El vino son las lágrimas de Guatemazín: el viejo rey azteca que fue saqueado, que le robaron la historia. Don Pablo siente algo parecido. La república de Don Pablo ha sido saqueada. Le cuajaron al poeta la memoria de esos bosques, de esos ríos, a Don Pablo le robaron los recuerdos y por eso busca palabras en medio de la mar. Don Pablo tiene el encuentro cerca. Don Pablo también llora. Don Pablo tiene cien sonetos y un hombre caminando dentro multiplicado de palabras que le sujeta la memoria para que no deje de escribir. Para que el recuerdo tenga palabra. Muchas. Un millar de palabras tiene Don Pablo en la boca. Un millar por decir. Don Pablo tiene una guerra civil declarada entre el quiero y la utopía. Y Don Pablo se muerde los labios. Se deja mirar por esa ventana. La madera rústica cruje sonoramente como un pena larga. Parece que va a escribir.

Don Pablo se abriga. Hace frío. Llueve. Llueve. Llueve. La lluvia presagió a Don Pablo antes que emprendiera camino atravesando la poesía de norte a sur. La lluvia tejió los amores de Don Pablo. Él la recuerda con cariño. Le da su mano a la lluvia para limpiar el polvo viejo de los siglos. Don Pablo le tiende a la lluvia su amistad. Pareciera que fueran uno solo. La lluvia y Don Pablo son un solo cuerpo divino. Como si de esas gotas frías bajaran las palabras. Como si la lluvia le estuviera diciendo a Don Pablo todavía. Como si Don Pablo creyera todavía. Porque Don Pablo no puede sostenerse. La lluvia sigue hablándole a Don Pablo como si todavía estuviera vivo. La lluvia tiene poemas. Poemas hermosos que sólo dejo leer a Don Pablo. La lluvia se llamaba Pablo Neruda. Neftalí Reyes era otro hombre. Otro hombre que no conocía como se llamaba la lluvia. Otro hombre que asumió ser poeta cuando la lluvia lo encontró palabrado de amor. La lluvia le tendió primero el abrazo. Le presto la lluvia su nombre y algunas palabras que Neftalí supo que no le correspondían.

Don Pablo tiene los ojos cansados. Don Pablo esta abatido. Tieso. Los músculos dormidos. La boca seca. Don Pablo tiene el papel en blanco. El aguacero cae. Cae eternamente. Brota el aguacero y llueve el papel. Llueve sobre el papel sobre las hojas secas. Amarillas. Grises. Marrones. Don Pablo perdió el sueño de tanto no hallarlo en los últimos meses. . Al menos lo que no lo olvidaron. Don Pablo sabe quienes no lo olvidan. Don Pablo tiene las amarras del olvido. A Don Pablo ese olvido lo espera en el muelle. Los mercaderes de la cruz peregrinan. Isla Negra se viste. Se pone el traje. Se ajusta los botones. Bosteza. Siempre es la barca de Machado, Lorca, Manrique. Siempre la elegía para la despedida. Don Pablo no quiere eso. Don Pablo tiene los remos. Las palabras. Las mujeres. Don Pablo tiene la memoria y eso le es suficiente. Y va respirando lentamente acompañando el viento de Isla Negra. Cada vez más despacio va dejando el aire su huella de palabras tibias sobre el futuro.

7 comentarios:

Nacho dijo...

Don Pablo Neruda. Un enamorado del sentimiento. Su verso acompaña mucha de nuestras emociones.Saludos

Jorgen dijo...

Las letras se han enamorado de Don Pablo, y creo que él supo que hacer bien con ellas. Muy Bueno, saludos

Susi DelaTorre dijo...

Le has otorgado una melancolía preciosa a tus palabras hacia Pablo Neruda, cuya figura tan acertadamente recreas.

Marcho con una sensación muy agradable; ¡espero que pases un buen fin de semana, Santiago!

quetzalina dijo...

La poesía no es neutra. La literatura puesta en venta en el siglo XXI quizás. Por eso el poeta enamorado y el enamorado del poeta, andan por el sendero de lo eterno. La lluvia no es eterna y la estamos matando. Destruyendo los bosques estamos también aniquilando la poesía. Muy vivificante tus palabras tan llenas de la belleza que se escondió pudorosa tras el premio Nobel de este año.

Toñita Restrepo dijo...

Acudiendo a tu "bienvenida" leí tu blog. Hay frases hermosas perdidas en otras innecesarias. Me quedaron dos preguntas: ¿los errores ortográficos tienen algo que ver con la intención del texto?, y la segunda, ¿semejante adulación a Neruda se debe a que realmente lo admiras como poeta o sencillamente no has leído más?

Horacio dijo...

Un panegírico adecuado de Pablo, poeta de los pueblos con sus versos de ternura y amores, de patrias y ríos, de sangre y ausencias.

Abrazo

maria noemi dominguez dijo...

Pablo suena amar enamorado bajo el manto de estrellas del Sur.