martes, 19 de febrero de 2013

Delacroix y la libertad

Fuente: Agenda Regional http://www.agendaregional.com/index.php/component/k2/item/1962-delacroix-y-la-libertad

Por Santiago Ocampos

Ocurren en algún momento alrededor del mundo. Los ataques a las pinturas obedecen a diferentes motivos. Disturbios psicológicos, razones religiosas, muchas veces políticas son los argumentos esgrimidos. Los pintores nunca dejan de ser hijos de una época y por eso opinan través de los colores, de las escenas de la literatura elegidas y de las figuras creadas.


En el Barroco, El Greco se ubicaba entre los personajes de sus cuadros, en los que se retrataba como un noble más. En Italia, Caravaggio expuso escenas bíblicas en un momento muy convulsionado de la humanidad donde los valores religiosos eran puestos en duda por el existencialismo de Descartes. Las guerras y las pestes aniquilaron poblaciones durante este periodo. El mismo movimiento sucede en literatura cuando Calderón de la Barca, Cervantes, entre otros, sostienen una postura ideológica por el sólo hecho de tener un mecenas benévolo.
Eugéne Delacroix era un artista que sufrió la marginación y el olvido. Su familia participó activamente en la decapitación de Luis XVI, en las gestas de la Revolución Francesa. Debido a esto, su obra “La libertad guiando al pueblo” fue despreciada por Luis Felipe de Orléans cuando accede a la monarquía tras la revolución de 1830.
En esta obra, donde se representa el levantamiento de Paris el 28 de julio de 1830 contra el Rey Carlos X, la libertad es transformada, por primera vez en la historia del arte, en una mujer de carne y hueso. Con los pechos descubiertos levanta una bandera con los colores de Francia por encima de un campo de hombres caídos. La unión de todas las clases y el sentimiento nacionalista triunfan victoriosos sobre la idea de una estructura de poder autoritaria. Es la igualdad y los principios socialistas que rigen en la figura y se traducen en colores y juegos de perspectiva que recuerdan a Goya.
El Estado francés la compró en 1831, unos años más tarde la devolvió al autor, luego devuelta al Director de Museos Nacionales y finalmente en 1863 expuesta en el Louvre tiempo después de morir el pintor. Jean Paul Sartre, Albert Camus y otros escritores han sido inspirados profundamente por esta imagen, que de alguna forma llevaron en sus palabras, al trabajar política y artísticamente el concepto de libertad. En definitiva, representa el magnífico aporte del pueblo francés a la cultura universal
El pasado viernes la extraordinaria obra sufrió un ataque en Lens donde fue puesta en exhibición. Consideran que la mujer que atentó contra la pintura padecía de cierto malestar psicológico. Sucede que considerando otros famosos ataques la postura es simplista. Este tipo de obras de arte reflejan momentos políticos muy convulsionados. Representan el orgullo de una nación y el prestigio adquirido. No es raro pensar que las razones estén encadenadas a situaciones políticas que lleven adelante los países europeos en el orden internacional o bien a opiniones contrarias a los que puedan expresar las pinturas.
Quizás, Delacroix entienda este hecho como una respuesta que nunca tuvo en vida por parte de las autoridades francesas, que lo despreciaron y lo intentaron correr de la historia. El Mayo francés lo terminó de consagrar con sus barricadas que él hubiera pintado a cambio del honor perdido.